EL, UNICO (diario de una adolescente enamorada)

Este es el primero de una serie de cuentos escritos por mí en una época de mi vida en la que sentí que debía darle vida a por lo menos algunas de las historias que daban vueltas en mi mente y que a veces me pedían a gritos que lo hiciera. Obedeciendo a esas "voces" de los personajes que se encontraban encerrados en mi cerebro, me dediqué pues a graficarlos en un cuaderno, siendo esta la primera vez que estas historias se hacen públicas. Espero que quien los lea, los disfrute tanto como yo lo hice al redactarlos por primera vez...


EL, ÚNICO
Jamás olvidaré esta época de mi vida, fue una experiencia extraordinaria.

Estaba de vacaciones en Haina y fue ahí cuando conocí al chico que sería mi motivo para vivir. Un chico mucho mayor que yo pero con una apariencia niño: dieciocho años vestidos de quince. Un jevito, inteligente, con amplia experiencia con chicas, contrastando totalmente conmigo que soy una niña de catorce y aún no se lo que es tener un novio -cosa rara ya que una jovencita de mi edad habría tenido por lo menos tres noviecitos- 

Bueno, el fin es que la primera vez que lo vi estaba con sus amigos "haciendo coro", como dirían ellos. Yo no se qué sentí, no puedo describir la sensación que percibía en aquél momento, pero sé que le di una mirada que, de haberse percatado, creo que me hubiera volado encima. Estaba enamorada, no podía disimularlo, así como tampoco podía creerlo; jamás me había pasado, había tenido pretendientes pero no más. Lo comenté a mis amigas y, en el acto me di cuenta de que ellas también habían visto en él un galán.

Pronto el rumor de mi enamoramiento llegó a sus oídos a través de sus amigos quienes lo atacaban con frases como: "palomo, esa carajita 'ta en ti, hazle coro". No se si por eso o por mi influyente belleza se animó un día a acercarse a mi con aires de 'enamorao'. Desde ese entonces, yo vendiéndomele disimuladamente, logré que me lo dijera, que se confesara enamorado de mi y que me pidiera fuera su novia y, luego de uno de esos momentos interminables que sólo suceden cuando uno está enamorado, frente a la persona que quiere, muy nerviosa y entre varios comentarios que nada tenían que ver, pude decirle que sí muy tímidamente.

Ahí fue justo cuando comenzó mi sufrimiento gozoso, porque cada vez que lo veo cerca de alguna de las féminas del barrio, la sangre me hierve, explotan mis nervios y mi cólera y lo único que puedo hacer es quedarme en silencio. Si tan sólo fuese capaz de ponerme en medio y hacerle un show -o si tan sólo la sociedad y mis padres, que desde luego se enterarían, me permitieran hacerlo- y es que algunas veces, cuando lo veo abrazar y mirar fijamente a los ojos a una de sus amigas, parece que lo está haciendo a propósito para probar mi interés por él y mis celos.

Por otra parte, lo quiero mucho, lo se porque cuando estoy junto a él un ambiente de tensión y nervios se apodera de mi diminuto cuerpo.
"Vicky, te amo; prométeme que cuando regreses a Azua de tus vacaciones, no te enamorarás de alguien mas." 
Esa frase con su voz grave y su tono de hombre maduro se ha quedado en mi cabeza tranquilizando mis nervios y mi ira un poco cada vez que lo veo con cualquier chica, especialmente con Keny o Lucy e incluso con mi hermana Yessy que, aunque está perdidamente enamorada de Wagner, sé que también le gusta mi chico y que no dudaría dos veces en comérselo si se le presentase la oportunidad.


Lo peor de todo es que verlo ya se ha convertido para mí en una necesidad, cuando paso un día sin verlo me desespero y busco la manera de pasar frente a su casa para ver si fue que llegó tarde del trabajo o si es que se ha distraído con alguna chica o, simplemente para saciar mi nueva y fatal adicción.


Pero aunque estoy enamorada de él, estoy segura de que no soy su tipo, y que está conmigo no sé por cuál razón; aún así, prefiero no admitirlo, prefiero engañarme pensando en las frases hermosas que, aunque prefabricadas y escasas veces, han salido de sus labios, su apetitosa boca. No sé realmente qué es lo que mas me gusta de él, si ese lunar en el extremo superior izquierdo de su labio, su negro y peculiar cabello o sus hermosos ojos canelos que bien combinan con su color de piel; o tal vez son sus cualidades  morales, su inteligencia, su astucia, simpatía, habilidades... en fin de lo que sí estoy segura y totalmente convencida es de que lo amo y lo quiero como nunca he querido antes.


Él tiene una mirada ardiente que se expresa por sí sola, es siempre alegre, rara vez se le ve con cara de amargura, en cambio yo, permanezco en silencio la mayor parte del tiempo, incluso cuando estoy junto a él, jamás hago un chiste, no sonrío mucho y mantengo siempre una actitud pensativa que provoca que él crea siempre que yo tengo algo que decirle.


Con en paso de los días nuestra confianza va creciendo a grandes escalas, mis nervios están cada vez más controlados, ya me estoy acostumbrando a sus "hola mi amor" cuando nos encontramos; ya no tengo la estúpida sensación de que estoy cometiendo un delito cuando él agarra mi mano cuando estamos solos y se me hace fácil dirigirle la palabra y/o sonreírle delante de los amigos sin importarme mucho el comentario burlón de Darwin o de cualquiera de los otros.


Ahora permito que se siente a mi lado cuando todo el mundo está en pareja, aunque los únicos que lo que hacemos es solamente hablar somo nosotros. Él insiste en que me deje besar pero yo nunca cedo y hasta ahora no ha mostrado gran enojo por mi negativa, pero sé que un día lo hará, y será entonces quizás, cuando no quiera perderlo y ese mismo miedo se imponga y me haga complacerle y complacerme yo, dejando atrás la niñez, la pureza y la ignorancia para empezar mi auténtica carrera de adolescente. 


Muchas vece me ha pedido que le diga que lo quiero, pero tal vez por ignorancia, los nervios no me lo permiten. Sé que él entiende eso porque no soy la primer novata en su vida. Al preguntarme si lo quiero lo único que hago es afirmar con la cabeza y, sólo cuando insiste, logro decir que si. Y aunque se lo he dicho por escrito (le he dicho que lo amo, que no soporto ver a nadie cerca de él, que temo perderlo...), al parecer no queda convencido y según él, no lo estará hasta que oiga salir de mis labios las palabras "te amo".


El tiempo de mis vacaciones se va agotando y, aunque se ha prolongado un poco más de lo planeado, septiembre no disminuye la velocidad. A él parece no angustiarle mucho esto, mientras que yo cada vez que pienso en mi regreso a casa me pongo nostálgica. Pienso que cuando me vaya le estaré dejando las puertas abiertas y el camino totalmente libre a las tantas féminas que están pendientes de él, especialmente a Katy que, aunque él no corresponde por ahora seriamente a sus caricias, sé que no perderá tiempo en cuanto dé la espalda, a menos que ella sólo esté buscándole el lado ahora nada más por mortificarme, cosa que dudo; y si ése es su propósito o ha logrado, porque cuando los veo juntos quiero morirme y deseo no haber venido a este lugar, y maldigo el amor y me maldigo a mí, la maldigo a ella y muchas veces caigo en llantos.


Al fin llegó el día de mi partida y es entonces cuando él, sin haberse percatado de la organización del viaje, me llama y me dice:
-Vicky, yo creo que es necesario que hablemos claro ya, tengo que decirte que... bueno, que sepas que lo nuestro no ha sido nada en serio- 
Haciendo una pausa levanta la cabeza y continúa:
-Tu sabes bien que eres demasiado joven para mí, aunque en un futuro podrías realmente ser mi novia, en este preciso momento no. Espero que no te sientas mal, pero esa es la realidad. Estoy seguro de que algún día llegaré a amarte si aún lo deseas. Te aprecio mucho y no quiero que sufras, es por eso que te pido, te ruego, por el amor que sientes por mí, que imagines que esto que ha pasado entre nosotros, esta relación de amistad tan preciosa que nos ha unido durante estos meses que hemos compartido, que fue solo un sueño y que hoy has despertado y comenzarás un nuevo día, aunque tal vez ahora no lo entiendas ni me creas, te quiero mucho, que te vaya bien, mi amor.

En ese instante mi corazón cayó en pedacitos sobre el pavimento. Salí corriendo con mi corazón destrozado y amargada y sin hablar con nadie, me introduje en el vehículo en que nos íbamos y cuando desperté, estaba acostada en mi cama, en mi casa en Azua, bañada en lágrimas y llena de confusión, una confusión que durará conmigo hasta que me encuentre nuevamente con él, porque él es el ideal, él es único.

No hay comentarios

Añadir comentario